LOS NARCOPOLITICOS
LOS NARCOSPOLITICOS
Luis Carlos Galán, candidato para la
presidencia de 1990 fue víctima de varias amenazas y atentados por grupos de
sicarios dirigidos por Pablo Escobar. Durante su candidatura, realizó varias
campañas políticas las cuales el otorgaron el puesto como el candidato más
deseado por el pueblo colombiano, sin embargo en 1989 mientras realizaba una de
sus campañas políticas en Soacha Cundinamarca fue asesinado por un complot de
narcotraficantes, políticos y agentes del estado. Dicho hecho ha sido declarado como delito de
lesa humanidad con el fin de evitar que sea cerrado por vencimiento de
términos. Según la fiscalía dicho
acontecimiento fue un acto para eliminar a los fundadores del nuevo
liberalismo.
De tal acto ha sido investigado durante más
de 20 años en los cuales se han realizado investigaciones, sin embargo varios
de los presuntos testigos o participantes del atentado han sido asesinados. Tal
es el caso del paramilitar Alias Piraña que fue asesinado 4 días antes de
rendir testimonio con el cual podía implicar a paramilitares y políticos en el
crimen, también fue asesinado el ex congresista Carlos Oviedo testigo principal
en la denuncia contra Alberto Santofimio Botero, el único político vivo acusa
de complicidad acusado contra Galán. Por ello aún continúa siendo un misterio
quienes fueron los realmente involucrados en el crimen.
Juan Lozano, ex ministro y amigo de Galán fue
testigo directo del asesinato el día del crimen. “Los narcotraficantes
asesinaron a Galán y el estado colombiano lo dejo matar” según él, el
procedimiento de seguridad que se debía realizar durante las campañas políticas
no fue realizado correctamente permitiendo así la participación de armas.
Adicionalmente a esto se dice que los sicarios estaban directamente asociados
con los circuitos de seguridad que se estaba realizando la noche del asesinato,
tanto así que los actores directos
de crimen acompañaron al candidato político desde el momento en el que se
trasladaba en su carro.
El
triunfo de Galán vería afectados los intereses de diferentes carteles de la
droga, políticos otros beneficiarios del negocio ilícito. Los principales
carteles que luchaban por el dominio del tráfico de drogas eran el cartel de
Medellín encabezado por Pablo Escobar y el cartel de Cali que no se hacía notar
tanto bajo de mando de los hermanos Rodríguez Orejuela.
En
1992 Rueda Silva, “El hombre de la
pancarta” como era conocido el único testigo vivo que quedaba, fue asesinado un
mes antes de entregar su declaración, sin embargo este dejo una carta donde
contaba cómo había sido organizado el atentado contra Galán, el seguimiento que
se le había realizado y que durante dicho seguimiento se unieron con otro grupo
que buscaba el mismo objetivo, también reveló el nombre del teniente Flores, principal contacto que tenían con la red de
inteligencia de seguridad.
El 17 de febrero de
1989, Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha quien era el principal aliado de
Escobar en el cartel de Medellín; Jhon Jairo Velásquez alias Popeye el escolta
de Escobar y otros de sus aliados se reunieron para planear el asesinato del
precandidato. El objetivo era evitar a toda costa que Galán subiera a la
presidencia e impusiera la extradición para aquellos nacionales que hubieran
realizado delitos.
POLITICOS QUE VENDIERON EL GOBIERNO CON DROGA
Narcotráfico y democracia: la experiencia
colombiana
Para los colombianos de hoy, la droga se ha
convertido probablemente en el fenómeno de mayor impacto sobre la vida nacional
del último medio siglo. Al narcotráfico se atribuyen, en diversas medidas y con
grados variables de exactitud, efectos de todo orden. Para algunos, la exitosa
marcha de la economía durante los últimos veinte años tiene en los recursos
generados por la venta de drogas una de sus causas principales. Para otros, la
violencia, que ha afectado al país en un grado desconocido por cualquier
sociedad que no se encuentre en una guerra abierta, es atribuible ante todo al
impacto de los grandes grupos de delincuentes generados por el tráfico de
estupefacientes.
La
destrucción del sistema judicial, la impunidad habitual, la corrupción
creciente, son atribuidos en forma usual al papel de los comerciantes de
estupefacientes. Dineros y recursos, a su vez, han permitido en opinión de
muchos que la droga influya sobre los hábitos de consumo, la cultura diaria de
la población, el manejo de los medios de comunicación, las campañas políticas,
los partidos, y en general sobre la distribución del poder. No solo algunos
periodistas extranjeros o los retóricos funcionarios del gobierno
norteamericano caracterizan a Colombia como una narco democracia: nuestros
mismos compatriotas ven con diaria reiteración las noticias que muestran como
el congreso, los alcaldes de remotas localidades, la justicia o los
funcionarios burocráticos están penetrados, influidos, orientados por los narcos.
Como ocurre siempre en situaciones complejas
y dramáticas, estas caracterizaciones encierran mucho de verdad pero al mismo
tiempo se someten a la lógica de una retórica que en pocas áreas ha tenido
tanta fuerza como en esta. El narcotráfico, en todo el mundo, es un fenómeno
que se entiende poco pero se denuncia mucho, en el que las percepciones
inmediatas nunca ceden ante las evidencias pausadas de la investigación, en el
que los intereses de los gobiernos y de los medios de comunicación favorecen
visiones sensacionalistas y extremas, que dificultan captar en su nivel real la
magnitud del fenómeno y analizar las difíciles tramas de causalidad e
influencias que los afectan.
En este texto, en forma somera, tratare de
hacer una presentación esquemática, pero que espero no pierda todos los
matices, del problema del narcotráfico en Colombia durante los últimos años,
tratando de seguir este proceso, y el de sus variadas influencias sobre la vida
Colombiana, teniendo siempre como punto de referencia su impacto sobre la
política y la economía del país.
EVOLUCIÓN DE LOS PARAMILITARES
EVOLUCIÓN DE LOS PARAMILITARES
Aunque algunos de los nodos son más importantes que otros, como
el nodo de mando de los Urabeños, en cabezado
por el jefe militar, Darío Antonio Úsuga, alias "Otoniel", la
eliminación de cualquier nodo no conducirá necesariamente a la caída de los
otros nodos en la red, ni va a resultar en nada distinto a la interrupción
temporal del flujo de drogas hasta que la red se reconstruya a sí misma y llene
el vacío. Los traficantes de drogas de hoy en día, algunos de ellos hijos de
los pioneros en el comercio que trabajaron junto a Escobar, tienen más
probabilidades de estar armados con un iPad que con una Uzi.
Uno de los problemas que la policía tiene hoy en día es su
identificación. Como escribió el ex jefe de la Policía Nacional, el General
Óscar Naranjo (el arquitecto de muchas de las mejoras de Colombia en la recolección de inteligencia en
la lucha antinarcóticos): "la mafia se fue volviendo
prácticamente invisible". Muchos de los nodos de la red
criminal son narcotraficantes individuales con un pequeño grupo detrás de
ellos, que utilizan a las BACRIM como protección y sacan provecho de los
servicios que ofrecen, incluyendo el control de corredores de movimiento
internos y la aseguración de los puntos de salida.
No es sólo la estructura de las
actuales organizaciones de narcotráfico la que provocaría que Escobar hiciera
una pausa para pensar. Mientras que él ganó casi todo su dinero en la
exportación de cocaína, hoy en día las
BACRIM tienen un portafolio criminal mucho más diverso, participando en la extorsión, la minería
ilegal de oro, los juegos de azar y elmicrotráfico, traficando
marihuana e incluso drogas sintéticas, así como cocaína y sus derivados. Escobar nunca vendió
drogas a los colombianos para el consumo. Ahora las BACRIM y sus filiales están
inundando las ciudades de Colombia con una increíble variedad de
narcóticos ilegales.
Medellín sigue siendo la capital
del comercio de la cocaína en Colombia y esta ciudad, situada en un valle en
los Andes, ha pagado un alto costo en sangre por este título no deseado.
Durante los días de Escobar, la tasa de homicidios en Medellín fue la más alta
en el mundo. Desde entonces, los asesinatos se han dado en cortos periodos de
intensa actividad, como cuando las AUC "tomaron" la ciudad bajo Don Berna, con el más
reciente episodio de lucha como resultado de la extradición de Don Berna en 2008. De 2009 a julio de 2013 se
estima que 7.000 personas murieron en las guerras de la mafia de Medellín, ya
que diferentes rivales trataron de reclamar el trono criminal de Don Berna como jefe de laOficina de Envigado, para
convertirse en el sucesor del Cartel de Medellín que fundó Escobar.
Ahora se ha establecido una "paz"
entre criminales en la
ciudad. En octubre de este año, Medellín registró su tasa de homicidios más
baja en tres décadas, gracias a una tregua negociada en julio entre elementos
rivales de la Oficina de Envigado y los poderososUrabeños, quienes han
estado ejerciendo presión desde las afueras de la ciudad, aprovechando las
divisiones al interior de la mafia de Medellín. Las pandillas callejeras, los
combos que alguna vez sirvieron de sicarios y que mataban en el nombre de
Escobar, se han controlado, al menos por ahora. Los términos de la tregua
prometen la muerte para aquellos que violen las condiciones de participar en
asesinatos no autorizados.
Como siempre, Medellín está a
la vanguardia de la evolución del hampa en Colombia. Ahora los grupos
BACRIM, la Oficina de Envigado y los Urabeños están trabajando juntos para
proporcionar protección y servicios para una nueva generación de
narcotraficantes. Esta nueva generación es muy clandestina, con los traficantes
simulando ser jóvenes emprendedores o empresarios exitosos, altamente
calificados.
Los narcotraficantes de hoy en
día no se centran exclusivamente en el mercado de Estados Unidos, el cual está
dominado por los mexicanos. En cambio, han estado desarrollando nuevos mercados
en Europa, muchos trabajando con la mafia italiana, o han establecido sus
operaciones en otros países de Latinoamérica, aprovechando el enorme mercado
interno de Brasil o el creciente mercado de Argentina. El crimen
organizado colombiano ha migrado al extranjero y ha llevado consigo su
experiencia criminal. Todos los días se presentan detenciones de colombianos
vinculados con el tráfico de drogas en países comoPerú, España, Bolivia, Argentina e incluso más allá.
La industria que Pablo Escobar
inició se ha transformado tanto en los últimos 20 años, que incluso el propio
Patrón no la reconocería fácilmente. Y la cocaína sigue fluyendo.
CARTEL DE CALI
Cartel de
Cali:
Artículo
principal: cartel de Cali
Surgió de la mano de los hermanos Miguel y GILBERT O RODRIGUES Orejuela. En su época
dorada, posterior a la caída del Cartel de Medellín, el Cartel de
Cali fue señalado por las autoridades estadounidenses de ser el
responsable del envío del 35% de la cocaína que llegaban a las calles de ese
país, razón por la cual llegó a ser catalogado como la organización criminal
más peligrosa de Colombia. Existió desde los años 1985 hasta 1995, cuando
fueron capturados los hermanos Rodrigue Orejuela.
ANTECEDENTES
Antecedentes
La economía subterránea del tráfico ilícito de drogas venía operando en Colombia, desde finales de los años sesenta cuando en la costa Caribe especialmente, floreció el cultivo de la marihuana y se dio una primera bonanza, la llamada “Marimba”. El insaciable mercado norteamericano receptor principal de los estupefacientes, empezaría luego a derivar hacia la cocaína, producto originado en la mata de coca y cultivada originalmente en los países andinos (Bolivia, Perú y Colombia). En este marco jugaría Colombia el papel de placa giratoria: los cargamentos del alcaloide llegaban desde el sur y eran redistribuidos por las mafias locales hacia EE.UU. A los primeros grupos de narcotraficantes de la primera parte de la década de 1970 presentes sobre todo en Medellín y el centro del país (en parte antiguos contrabandistas) y pronto liquidados en guerras intestinas, le sucedería una nueva generación más violenta pero más activa y emprendedora, de la que serían exponentes Pablo Emilio Escobar Gaviria, su primo Gustavo de Jesús Gaviria, los hermanos Juan david, Jorge Luis y Fabio Ochoa Vásquez, Griselda Blanco (sobreviviente de la primera etapa) y Pablo Correa Arroyave en Antioquia; Carlos Lehder Rivas en Armenia; José Gonzalo Rodrigue Gacha y Verónica Rivera en el centro del país; Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, José Santa cruz Londoño, Helmer “Pacho” Herrera y los hermanos Henao en el Valle del Cauca; y José Rafael Abelló Silva en la costa Atlántica.
Sus profusas redes en Norteamérica y la diáspora colombiana en el exterior les permitieron controlar prácticamente el negocio y obtener astronómicos beneficios económicos, que los catapultaron pronto como los “Mágicos”, los nuevos ricos de Colombia. A partir de la Administración López la economía subterránea de la coca alcanzaría su apogeo. El gobierno Turbay emprendería las primeras acciones al respecto presionado por los EE.UU. Lanzó una fuerte ofensiva contra los cultivos de marihuana en la costa norte (cultivos que ya habían perdido su valor ante las plantaciones caseras surgidas en Norteamérica), y firmó a finales de 1979 el famoso tratado de extradición con la Administración de Jimmy Carter. Pronto los
narcotraficantes se presentarían no solo como “empresarios” llamados "mágicos", sino como agentes de desestabilización y violencia en todo el país. La propia naturaleza ilícita de su negocio y la necesidad de protegerlo así lo dictaba.
Antecedentes
GUERRILLA Y PARAMILITARES
Guerrilla
y paramilitares

La guerrilla de las FARC inició a comienzos de la década de 1980 los primeros movimientos en relación
al cultivo y tráfico de drogas. La
inclusión de la guerrilla en el narcotráfico supuso otro problema, no solo por
haberse consolidado como una organización narco guerrillera, sino también por
el hecho de haber implementado las denominadas «vacunas» o impuesto
revolucionario. Según varios informes relacionados en materia de
seguridad, el grupo armado ha llegado a cobrar $ 40 000 dólares mensuales
por el funcionamiento de los laboratorios y cerca de $ 20 dólares por cada
kilogramo distribuido, sea por vía terrestre o fluvial.

Con la
desmovilización de las Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC) a
mediados de 2006, las denominadas Bandas
emergentes en Colombia (BACRIM) retomaron
el control de todas las actividades criminales dejadas por el grupo paramilitar
y varios narcotraficantes. La conformación de estas organizaciones insurgentes
ha dejado centenares de víctimas, y ha desestabilizado varios sectores del
comercio. Se cree que en 406 municipios de Colombia operan las bandas
criminales y que éstas han logrado una alianza estratégica con otros grupos y
bandas criminales como Las FARC, el ELN, entre otros. La alianza obedece
principalmente al cultivo y tráfico de drogas, una tarea que genera ingresos y
sostiene las finanzas de estas organizaciones. Según el gobierno colombiano, las
BACRIM "las ven como carteles del narcotráfico, que las combate
exclusivamente la Policía y está demostrado que son bandas con capacidad
militar, campamentos, armas, estructura jerárquica y aliados con la
guerrilla".
CARTEL DEL VALLE
Cartel del Norte del Valle
El Cartel del Norte del
Valle, operaba principalmente en el Norte del Valle del
Cauca, al Suroeste de Colombia, tuvo un importante crecimiento a
mediados de los años 1990, después de que los carteles de Medellin y Cali se fragmentaran.
Este tuvo grandes golpes cuando en el año 2008 cuando uno de sus jefe; Wílber Varela,
alias Jabón, fuera asesinado el 28 de enero y
sus otros dos líderes: Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta,
y Diego León Montoya, alias Don Diego,
fueran capturados, lo que hizo disolver por completo esta organización.
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